La canción con la que se fumaba en los años 80 cumple cuatro décadas

Lo hace con la frescura con que dio de comer a su autor durante tiempo

Para situarnos, y antes de nada: esta canción influyó a Slash, de Guns N’ Roses, para construir el solo con el que arranca Sweet Child O’mine (1987).

Ya puedes seguir leyendo…

Abro internet. Por aquello de buscar la famosa calle desde la que operaba el investigador privado más conocido del mundo, y se encuentra uno maravillas: periódicos, teorías… de todo. Sherlock Holmes sigue vivo. Como Elvis. También lo sigue estando el tema que hoy traemos a colación y que para más de uno alberga el solo de saxofón más reconocible en la historia del rock.

Baker Street, de Gerry Rafferty, fue uno de los temas del año 1978 en Reino Unido y Estados Unidos. En España lo digerimos a caladas, con más degustación. O para ser exactos, lo “inhaló” (entiéndaseme) ampliamente toda una generación durante años posteriores, con un anuncio muy de aquellos años 80 de libertades o libertinaje, según la edad de aquel al que preguntaras.

La batalla por el saxo

La canción llegó al número 3 en Reino Unido (en aquel mes de marzo de 1978 la posición más alta la ocupaba Kate Bush, con Wuthering Heights) y al 2 en Estados Unidos (unos meses más tarde, el 24 de junio).

Y en buena medida triunfó por ese representativo riff de saxofón que en el tramo final de la composición da paso a un solo de guitarra eléctrica. Inicialmente la propuesta que se barajó para la canción eran las seis cuerdas.

Pero apareció por allí Raphael Ravenscroft –quien trabajara, entre otros con Pink Floyd, Abba, Marvin Gaye o Daft Punk- y por 27 libras (¡que no!, es una leyenda urbana; el propio intérprete lo negó) dio de comer el resto de su vida a Rafferty. De comer y de beber. Como veis, en el Reino Unido también ocurren estas cosas.

El intérprete, natural de Paisley, muy cerquita de Glasgow, en Escocia, tuvo un padre minero que bebía demasiado. Era el tercer hijo de una familia que había deseado plantarse en los dos… Esto le marcaría la niñez, pero también la edad adulta.

Gerry Rafferty

Autor: Eddie Mallin

Fotografía realizada por Eddie Mallin

Pues bien, Rafferty y Ravenscroft tuvieron años de disputas veladas. Y a Rafferty, cuyo alcoholismo llevó a la autodestrucción, no le dolía en prendas señalar que la interpretación del saxofonista le reportaba unos jugosos ingresos de unos 90.000 euros anuales. En el disco figuraba la autoría de Rafferty, no de su paisano. Aunque en 2011 (en ese año murió Gerry como consecuencia de una insuficiencia renal), con motivo de la reedición de City to city, se hizo justicia y ya aparecía en los créditos Ravenscroft, quien perecería en 2014. Pero al César, lo que es del César.

También guitarra

Si hablamos de la guitarra, también emerge soberbia en este sencillo que, todo sea dicho, es de una calidad elevada. Y por eso lo traemos aquí. Ese mástil lo sujetaron las manos de Hugh Burns.

El disco tenía otros temas amables, carne de las oldies goldies anglosajonas, como Right down the line, The ark (muy mccartenyana) o la que daba nombre al disco.

Pero la historia de Rafferty no se queda únicamente en este LP. También será recordado por haber compuesto Stuck in the middle with you, que lanzó en Steelers Wheel (su antigua banda)  con Joe Egan en 1972, y que recuperaría Tarantino en los 90 en Reservoir Dogs.

Tuvieron más que palabras, y eso le impidió durante mucho tiempo hacer lo que entonces más disfrutaba: crear canciones. Habían roto en 1975.

Un antisistema del folk

Antes había trabajado en una oficina, en una charcutería… Aquella modestia que le llevó a tocar en el metro se borró de un plumazo con el éxito que sí le produjo una catarsis. La música pasó en poco tiempo a ser algo secundario en su vida.

Singularmente, en esto de la música, como en la historia en general, se van dando paralelismos. Me explico: La banda sonora de los 90 siempre tendrá un hueco para Nirvana, liderada por el singular Kurt Cobain, un tipo autodestructivo y que repudiaba la fama. Algo que también profesó Rafferty: odio absoluto al star system. Si bien, éste le permitió vender 5,5 millones de copias del tema que hoy traemos aquí y pudo así vivir de las rentas.

El compositor (diestro en particular con piano y guitarra) se dedicó a vivir a caballo entre una granja que adquirió en Kent y su casa en Hampstead, al norte de Londres. Por un tiempo: luego marchó a California y años después regresaría a Irlanda.

Pintura del Clutcha Bar

En sus años de mayor gloria (cría fama…) rechazó trabajar con gente como McCartney o Clapton, pese a que él mismo había reconocido tener por referentes a los Beatles y a los Birds. Algo que se nota a la legua. “No eran lo suficientemente buenos”…

De hecho, no tenía reparo en argumentar en las ocasionales conversaciones que mantenía con periodistas del momento que él ya podía vivir de su mayor éxito. Y era cierto.

Autobiográfica

En ese contexto de crítica al modelo discográfico de aquellos últimos 70 de mayor efervescencia para Rafferty, éste venía a contar cómo se puede triunfar (él lo había hecho indirectamente ya) y se podía odiar el establishment.

Y junto a ese tema, despachó un gran disco, que sí es recordado en el furgón de cabeza de aquella década, en particular en su Escocia natal.

Pero más que nada, Baker Street aborda su aún viva experiencia en las calles londineses, sus referencias al alcohol. Allí, canta, “hay tanta gente, pero ninguno tiene hambre” o donde la “ciudad desierta, te hace sentir frío”.

Portada del single Baker Streetinterior sencillo baker street

La canción ha tenido múltiples versiones (hasta en las pistas de baile con Undercover, en 1992). La más recordada es la que aportaron Foo Fighters, en 1997.

Igualmente, hemos podido escucharla arropando grandes series o filmes. Ha aparecido en un episodio de The Soprano y en otro de The Simpson, y en películas como El Indomable Will Hunting o Zodiac.

Hasta en Cuéntame

Aquí, en territorio patrio, también sirve como cortinilla de cierre para el episodio 204 de la temporada 12 de Cuéntame, que está ambientado en 1978. Antonio Alcántara vendía su imprenta. Con los disgustos que le había dado. Por si te picaba la curiosidad… Qué sé yo.

También en el videojuego Grand Thef Auto V (espero haberlo escrito bien).

Un tema, Baker Street, que llegaba tras años de trabajo y buenas composiciones. Aunque, eso sí, dejaría tocado al singular compositor del mismo.

FICHA

Letra: Gerry Rafferty

Música: Gerry Rafferty, Raphael Ravenscroft

Producción: Hugh Murphy

Lanzamiento: 3 de febrero de 1978

Duración: 6:05 – 4:10 (versión single)

Grabación: Estudios Chipping Norton, Oxfordshire, Reino Unido

Discográfica: Island Music / Universal Artists Records

Género: Rock, jazz-rock

Posición en disco: 2

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