El himno ochentero que ha superado los 100 millones de visualizaciones en youtube

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El recordado “Don’t you (forget about me)” de Simple Minds

“Hicimos ese final del La-la-la-la, así, porque no teníamos ninguna letra”

Hoy hablamos de Simple Minds, no de Massiel. Ya lo aviso…

Las discográficas han metido la gamba hasta el corvejón muchas veces. De hecho, hay auténticos especialistas en errar. Como aquel presidente de una de las más importantes en España, concretamente la de Mecano, que me decía esto allá por el 2000: «No veo a la larga un modelo diferente al actual». Aquel que ya estaba siendo vapuleado por Napster y otros inventos. Pues bien, aquello acabó sucumbiendo para dar paso al digital. Lógico. Fue cuando quien esto escribe hacía el proyecto de fin de carrera sobre «Radio musical e industria discográfica» y desde entonces, ha llovido mucho. Muchísimo.

Pero, el tema que hoy traemos aquí tiene vida gracias a una discográfica. Y al director de una película mítica en los Estados Unidos: El club de los cinco (The Breakfast Club). Aquel señor llamado John Hughes ya avanzó algo que otros han explotado después: el ejemplo que yo siempre traigo a colación es Anatomía de Grey, que creo que siguen emitiendo. «Esto puede ser un trampolín para nuevas bandas o para aquellas con potencial», afirmaba. Acertó.

El Club de los Cinco, The breakfast club

Cabe decir aquí que la película de El club de los cinco (The Breakfast Club) es a los Estados Unidos como la serie Verano Azul a España. Todo un clásico popular.

Ni de lejos el primer plato

A&M, que era la discográfica de Simple Minds, llamó a los músicos y les contó lo que había. Para ganarse a los americanos había que estar en televisión. Lo que no les dijo era que iban a ser tercer o cuarto plato. La verdad, daba igual.

Sea como fuere, a los británicos la idea no les gustó, en particular porque la canción que deberían interpretar no era propia, sino que venía impuesta.

De manera que el líder de la banda escocesa, Jim Kerr no quería asumirla. «Por encima de mi cadáver», le contaba en las conversaciones de alcoba a su esposa, la mítica Chrissie Hynde, líder inimitable de The Pretenders y una tía con galones, a la que conviene escuchar.

Su señora, ocho años mayor que él y curtida en mil batallas en el mundo de la música, le dijo: “no seas crío, anda, convence a tu gente, porque vais a dar en la diana”. Y así fue. Porque tras acercarse a los compositores del tema y llevar a cabo la tarea de friega, asumió que lo que decía Hynde era lo mejor para todos. La cantante de Ohio fue clave para que aceptaran pulpo como animal de compañía.

Más tarde, Jim Kerr aseguraría lamentar el no haber entendido desde el principio el concepto de canción que se les ofrecía. Una joya. También, la guerra que dieron hasta aceptar su interpretación. Kerr siempre fue un donjuán con ínfulas de superhéroe.

Sin tonterías

Ciertamente a una estrella (o medio estrella), no hay que abordarla con aquello de: “soy muy fan tuyo. Mucho. Me encantan todas tus canciones”… ¡Error! El artista se lo cree y ocurre como cuando en la adolescencia nos hacíamos los interesantes… para ligar. Palabra en desuso a partir de ciertas edades, jovencitos, no perdáis el tiempo, que vuela.

De manera que tras aquella declaración y una vez que el autor de las letras de la canción, Keyth Forsey, reiteró que a lo mejor convenía pasar un par de días para limar asperezas, Kerr (el cantante de Simple Minds) dijo que le daba mucha pereza. “Ya veremos… a lo mejor en un tiempo colaboramos, majete”, le espetó. Sin anestesia. Diplomacia británica.

Tras la grabación del tema, en el verano de 1984, y los diferentes procesos de edición, aquello no salía y llegaron las prisas. Pero tres meses antes de que el filme echara a rodar en las salas de cine, se publica el single y éste hace las delicias de mucha gente. Se convierte en un potentísimo reclamo para la producción y en poco tiempo alcanza el número 1. Era un cañón de canción. De principio a fin. Una que marcó a toda una generación.

Contraportada del single de Simple Minds

Fue número 1 en el Billboard Hot de 1985, convirtiéndose en una de las sintonías del año y sin duda en el mayor éxito de los “Minds” hasta la fecha. De hecho, aguantó durante más de dos años en las listas y es, a día de hoy, una de las que ha sido más longevas en los charts americanos. Eran otros tiempos y había profusión de música. No ruidos, como ocurre ahora.

En El club de los cinco, la canción servía para abrir, pero también aparecería en la famosa escena final protagonizada por Judd Nelson.

Una gran canción

Hay que decir que, en puridad, el tema es de Keith Forsey y de Steve Schiff (el guitarrista de la banda de la alemana Nina Hagen), que aportaron a la banda sonora de El Club de los Cinco otras canciones.

Forsey había escrito anteriormente el sencillo principal de Flashdance, uno de los mayores éxitos musicales del cine de la década de los 80. Dicho mal y pronto: tenía el culo pelado en la producción de temazos para cine. Y lo volvió a demostrar.

Cantante de Simple Minds

Si bien, como comentábamos un poco más arriba, los Simple Minds no fueron la primera elección para dar vida a este colosal tema. La banda tenía legión de seguidores en Reino Unido pero no acababa de dar el salto a los Estados Unidos. Y aquella era una estupenda campaña de marketing.

¿Y quién no quiso aquel bombón de canción? Roxy Music lo rechazó y Forsey, que era fan de la banda, propuso que fueran los chicos de Glasgow, quienes finalmente grabaron la canción.

De Don’t you (forget about me) se pueden escribir muchas cosas. Como que la han versionado artistas como Billy Idol, a quien también se ofreciera el tema en su día, pero no se animó. The Fixx tampoco quiso saber nada. “Ellos se lo pierden”, lloraba por las esquinas el compositor de la canción.

Acierto discográfico

Fue cuestión de egos. Como tantas cosas en la vida. Y es que, al escuchar la maqueta, la banda no veía la manera de hacer suya la melodía. Finalmente, la discográfica apretó y qué bien hicieron.

Se cuenta aún que la banda planteó diferentes arreglos, hubo finalmente una entente cordiale, y grabó la canción en apenas tres horas…

Posteriormente se ha paseado por otras bandas sonoras de películas como American Pie, y aquí, en España, protagonizó uno de los mejores anuncios de las últimas décadas. Como no, de Coca Cola. Un comercial que incide en la cualidad de la pertenencia y la lealtad… a una generación.

El vídeo oficial

Del vídeo de la canción, hay que decir que se grabó en Inglaterra, nada que ver con lo que transmitía la película norteamericana. Lo dirigió Daniel Kleinman, quien obligó a los músicos a ponerse cualquier cosa, ropilla que encontraran en el fondo del armario, pero lo peor que vieran… Es otro vídeo recordado y muy visto, por cierto. Acaba de superar los 100 millones de visualizaciones. ¡Enhorabuena!

Una curiosidad para acabar

Aunque la estructura del tema estaba claro, el final se hacía extremadamente largo. No había letra para el tramo último, de manera que tras no ponerse de acuerdo con el compositor original, a Forsey le salió del alma el ya venerado “la, la, la, la la”.

Otra variedad de lo que ya hemos comentado en otros post: pon un “ooooh” en tu canción y te asegurarás el éxito.

La relevancia de la canción fue tal, que les dio pasaporte directo a uno de los conciertos más recordados de la década. El Live Aid 1985, en años en los que se concienció especialmente acerca del sida y las enfermedades de transmisión sexual.

Nacía así un clásico del AOR (rock orientado a adultos) que insistentemente puede escucharse en emisoras de todo occidente. Un clásico eterno que a un servidor recuerda mucho a otro hit posterior (también de la variedad “oooh”). Hablo de The voice de John Farnham.

Ahhh, y como buen himno de los 80, no podía faltar en una de las series revival de las últimas temporadas: Stranger Things.

Una última cosa: la banda sigue en activo, acaba de publicar disco, y tiene gira en Reino Unido entre agosto y septiembre.

 Tip de instagram Dont you forget about me

FICHA

Canción: Don’t you (forget about me)

Letra y música: Keith Forsey y Steve Schiff

Discográfica: A&M y Virgin

Grabación: 10 de julio de 1984, en Londres

Lanzamiento: 20 de febrero de 1985

Posición en disco: 1

Duración: 4:20

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