“Danielito” y su banda arrasan en su cuarta parada de la gira mundial en Europa

Dedicado a mi hijo, Pablo, que irá pronto a un concierto de Imagine Dragons

 

Hablamos hace unos meses de Evolve, el último disco de Imagine Dragons. Pues bien, anoche pudimos disfrutar (con todas las letras) del directo del mismo en Madrid. La banda, una de las abanderadas del “llenapistismo” actual, dio un recital que aplaudieron –de cabo a rabo- cada uno de los 15.000 asistentes al aforo.

Era la tercera vez que pisaban la capital de España (lo hicieron anteriormente en 2013 y 2015), y no defraudaron. Al contrario, dejaron a la parroquia satisfecha. Siguieron el mismo guión que la noche anterior en Barcelona, pero triunfaron. ¿La clave del éxito? Hacer lo más difícil: que lo sencillo destaque. Me explico.

Las melodías de Imagine Dragons encandilan a diferentes generaciones y eso no está al alcance de cualquiera. Hay que señalar también que algo tiene que ver que el Wizink Center, antes Palacio de los Deportes de la Comunidad de Madrid, se preste a que las cosas vayan bien.

Otra cosa

Sin llegar a la grandilocuencia de grupos ya históricos como los Rolling Stones o U2, que esculpen sus discos ya con la mira puesta en sus giras, Imagine Dragons ha sabido hacer una producción para su tour digna de elogios.

La gira arrancó en Phoenix (Arizona) en septiembre del año pasado y les ha llevado ya por Estados Unidos y Suramérica. Echarán el telón en el viejo continente, en Suecia, en junio, pero la banda tiene compromisos hasta el 20 de octubre. Para entonces habrá completado al menos 120 conciertos. Algo sólo apto para las bandas del momento. Y ésta lo es.

D day

Pues llegó el día, y finalmente me acerco al Wizink Center junto a “mi amigo de los conciertos”, Santi Lorenzo. Aunque Santi (quien ya ha escrito por aquí) no es sólo eso. Desde los 8 años nos ha unido la pasión por la música. Por aquel entonces, hablo de 1987, coreábamos a grito pelado The final countdown, en las calles del pueblo de nuestros padres. Qué niñez más maja, jobar.

A él la música le trató mejor que a mí, porque es músico y docente, mientras que yo sólo sé juntar letras y alguna cosilla que otra más. Pero la música nos corre por las venas. Aunque el concierto fuera del último músico de la tierra, acudir junto a él, hace que la ocasión merezca la pena.

El concierto  

7 de abril. Resulta que el día elegido para actuar en Madrid coincide con el cumpleaños del bajista del grupo, Ben McKee. Una efeméride que no tardó en poner sobre la mesa Dan Reynolds, el indiscutible líder de la banda, que hizo a todo el estadio cantar el recurrente Happy Birthday.

Imagine Dragons acercó a Madrid un concierto mejor que el expuesto en algunos de los últimos festivales a los que ha acudido la banda. Con más temas, y mayor empuje. La sangre latina de los que estábamos enfrente, entiendo que anima. Algo así ocurriría en Barcelona el día precedente.

El show arrancó, como es habitual en la gira, con I don’t know why, que es el tema que también abre su último disco, pero la setlist mantuvo la esencia de su gira europea. Un tour para el que el grupo ha incorporado un teclista de apoyo, aunque en este vídeo del inicio del espectáculo sólo aparezca la formación original.

Tres partes

El concierto lo podemos dividir en tres partes: la inicial y troncal, que se desarrolló en un gran escenario tras el que se situó una pantalla enorme que permitió guionizar principalmente las canciones de Evolve. Una segunda, acústica, que llevó a los cinco músicos al otro extremo de la pista para pisar un pequeño escenario donde interpretaron, en acústico, tres temas; y una última, apoteósica, con el cierre.

Tras la apertura, con escenas que a mí me recordaron mucho a aquella gira de U2 correspondiente a No line on the horizon de 2009, cuando contactaban con la Estación Internacional (o eso nos hacían creer), pero que en este caso mantenía la iconografía propia que han creado Imagine Dragons en torno al concepto de Evolve, algo parejo a una regresión en la evolución. Imágenes de progreso, pero también alusiones a aquellas especies de las que procedemos se dieron cita en el pantallón.

Tras el tema de apertura llegó otro que ha funcionado especialmente bien en el mainstrean, como ha sido Believer, que Reynolds introduce a escasa velocidad, pero que llevó al terreno conocido para todos y se convierte en uno de los puntos álgidos del concierto. Aunque, en puridad, son muchos y muy aplaudidos.

Vuelta a los clásicos

Da paso esa canción a uno de sus primeros éxitos, It’s time, incluido en Night visions, que no ha dejado de estar en su repertorio habitual. Reynolds, con la bandera arcoiris y el guitarrista del grupo con mandolina incluida en su salto al ruedo. A continuación interpretaron Gold, el mejor tema de su segundo trabajo (con el permiso de Roots, que no incorporaron a la edición inicial, y que no mantienen en repertorio) y el clásico de Marley Three Little birds. Ese que dice, no te preocupes por nada, porque todo va a ir bien, cantando no te preocupes por nada, porque cualquier cosa pequeña irá bien…

Posteriormente sacan la artillería pesada con una de las canciones que más ha pegado de Evolve, Whatever it takes, que fuera el segundo single, y que fue coreado por la entregada audiencia. A destacar la guitarra de Wayne Sermon en el tramo final de la puesta en escena.

Quizás la fase menos efervescente del show arranca tras esa interpretación, cuando llegan I’ll make it up to you (que no obstante, aportó también un gran solo de guitarra), Mouth of the river, Yesterday y Start Over. Aunque, hubo momentos reseñables, como el solo que podéis ver en el siguiente vídeo:

O el encaje de Mouth of the river, por otra parte, otra de las grandes canciones del último disco.

mouth of the river

Imágenes de evolución y pasado

La interpretación de Yesterday estuvo secundada por imágenes de todos los componentes oficiales de la banda en su niñez y adolescencia. Fundalmentalmente, interpretando música. Su vida, su obra.

No perderse la coreografía que se montan McKee y el peculiar batería Daniel Platzman, a quien pudimos ver en Madrid con la camisa de tirantes de Atlanta Hawks. Hasta ahí bien. Pero tela marinera el pantalón de seda de dos piezas que lucía el genial instrumentista de Las Vegas. ¡Y las gafas de sol! Toda la noche y en un día especialmente desapacible.

Demons, la gran obra

Y llegó uno de los mayores (y mejores) himnos de Imagine Dragons, Demons. Y es el momento para que Dan Reynolds coja el micro para reflexionar en voz alta.

Las muchas adolescentes presentes lanzaron sus grititos al ver las tabletas del cantante que poco tiene que envidiar a otros grandes vocalistas. No llegará a estar al nivel de Eddie Vedder, pero una parte relevante de la producción y su éxito tienen un nombre: la voz de este fornido treintañero.

Algo artificioso ese momento, pero en esencia un peaje a pagar en todo concierto masivo. Pero mostrando esencias y buen fondo… como que parte de la recaudación tenga un fin social.

Lecciones de español

En el siguiente trecho del concierto Reynolds, a pecho descubierto, aludió a sus años de estudio de español (tres concretamente) en la Universidad, aunque reconoció que sólo sabía decir su nombre y “lo que me gusta hacer”… Aunque se lanzó y recitó estos Versos sencillos del cubano José Martí:

Yo soy un hombre sincero


De donde crece la palma,


Y antes de morirme quiero


Echar mis versos del alma.

El aplauso fue unánime. Las risas también cuando agregó un “me llamo Danielito”. ¡Qué crack!

Lo cierto es que ese momento dio paso a un discurso más serio que suele plantear Reynolds en todos sus conciertos y que recoge muy bien el vídeo original de Demons. La depresión está muy presente en nuestra sociedad. Mucha gente la padece en todo el mundo, recordó, también entre el público. Por ello animó a todos a cuidar a los que tenemos alrededor. Instó a que si estamos mal, hablemos con la familia, con los amigos. “Hay gente que os cuidará”, recordó Reynolds, quien también apuntó que la vida es útil. Por ello instó a las personas que padecen esa enfermedad a que “continúen caminando”. Ánimo, amigos.

Tras ese momento cumbre en la noche, Imagine Dragons parecían incansables con Rise up (otro chute de adrenalina del último disco) y On the top of the world. Globos soltados desde el techo del recinto deportivo aparecieron de la nada y una parte del público pudo entretenerse devolviéndolos al cielo. Sin embargo, algo parecía aventurar que la mecha aún no había prendido el petardo.

Globos

Salto al acústico

Se barruntaba que, tras ese otro tema habitual, los americanos ya iban a retirarse, a la espera de los habituales bises de las bandas. Sin embargo se movieron entre el público para pasar a un pequeño escenario que había en el extremo final de la pista, algo que en particular a mí me vino muy bien, porque pude ver de cerca tres excelentes canciones del grupo.

En concreto, interpretaron –en acústico- Next to me, canción lanzada hace poco más de un mes, que Reynolds anticipó como “nueva”, pero que la mayoría del estadio coreó. Un temazo.

Pero también quiso dar un toque especial a Bleeding out, que llevaron a escena instrumentado con un violín eléctrico. Asimismo, con un violoncelo que asumió Wayne Sermon. El gran instrumento parecía recién salido de fábrica. La cosa es que, como los cellos no llevan trastes, el guitarrista había colocado señales para tocar las cuatro notas que toca… Cosas del directo.

En ese escenario, Reynolds aludió, como todo pregonero que se asoma al balcón, lo bonito que es España y lo majos que somos los españoles, y confesó que en el Fifa juega con la selección española (tipo listo). Son muy de videojuegos estos chicos. Os lo digo yo.

La banda cerró ese momento microescenario, pegado al fondo norte, con I bet my life.

El apoteósico final

Y volviendo por el otro flanco que les quedaba por recorrer, la banda regresó a escena sobre el tablero más importante. Allí Imagine Dragons clausuró la noche con otros tres temas y dos breves intro en que recurrieron a Warriors y The fall.

Pero era el momento de escenificar Thunder, uno de sus mayores éxitos y que, a partir de ese estilo que mezcla rock, electrónica y hasta rap, se ha convertido en un tema que lo mismo se puede escuchar en un chiringuito, en un pub irlandés o en un bar de barrio.

Antes de Thunder se ha mostrado un vídeo en el que se veían imágenes relativas a Evolve, con Chaplin y El gran dictador, o el discurso de Martin Luther King I have a dream, que pronunció el 28 de agosto de 1963, y que es el más recordado del líder político negro… Mariposas.

Y la telonera, K. Flay, que hizo las veces de Khalid… (¿Alguien que empiece por K? Que se ponga…) No estuvo mal en las previa la americana, aquí tal vez no tan acertada en el remate.

Tramo final

Walking the wire, un sobresaliente tema -¿balada?- del último disco también fue especialmente coreado por un público entregado, que ya atisbaba el final del recital, que por otra parte fue apoteósico.

Esa despedida y cierre llegó con la canción que lanzó a la fama a Imagine Dragons, Radioactive. Concretamente, el grupo, que alcanzó cimas de popularidad notables con la canción, que llegó a ser número 3 en el Billboard, pero les puso en el mapa musical mundial, sorprendió a casi todos.

Recurrió a la versión musical que posteriormente lanzó con Kendrick Lamar. Frente a lo ocurrido en Thunder, a ver quién emite como hace el popularísimo rapero en menos de tres minutos la retaíla que aquel suelta. Pero lo cierto es que la fuerza de esa versión es incuestionable y se pone de manifiesto en el directo.

Por resumir: larga vida a Imagine Dragons.

SETLIST

  1. I Don’t Know Why
  2. Believer
  3. It’s Time
  4. Gold
  5. Three Little Birds (Bob Marley and The Waylers)
  6. Whatever It Takes
  7. I’ll Make It Up to You
  8. Mouth of the River
  9. Yesterday
  10. Start Over
  11. Demons
  12. Rise Up
  13. On Top of the World
  14. Next to Me (acoustic)
  15. Bleeding Out (acoustic)
  16. I Bet My Life (acoustic)
  17. Thunder
  18. Warriors
  19. Walking the Wire
  20. The Fall (acoustic)
  21. Radioactive

Nota: 8,75/10

Recomendación: Si os perdísteis este concierto, al menos escuchad el último disco de Imagine Dragons.

final del concierto

Foto y vídeo: Santi Lorenzo fundamentalmente

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