Otra canción de amor en vena

Pues llegó el día: toca escribir sobre el grupo al que más horas dediqué en mi adolescencia, Roxette.

Ya se sabe, hace mucho tiempo, en una galaxia muy lejana.

Todos tenemos un pasado, sí, y, la verdad, no me arrepiento, porque lo poco que sé de gramática inglesa, se debe, en buena parte, a cómo cantaban estos dos muchachos de Halmstad.

Hablo de una ciudad poco más o menos que mi Ávila, donde tenían un curioso estudio de grabaciones llamado Tits&Ass

Humor no les ha faltado durante décadas.

El dúo compuesto por Per Gessle y Marie Frediksson es, desde que comenzaron, poco después de que se descompusiera ABBA (esa formación con la que tantas veces se les ha comparado y que tan poco tienen que ver), mucho más que un producto de marketing.

Per era el líder de un grupo llamado Gyllene Tider, mientras que Marie venía de triunfar en solitario tras haber liderado dos formaciones en sus años mozos (Strul y Mamas Barn).

Ambos unen sus composiciones (fundamentalmente de Per) y voces (aquí la palma se la llevaba ella) en 1986.

Y se sacan de la manga un disco que no pasa desapercibido en muchos países.

Si bien, no sería el puntal en el que se convertiría The Look, el tema que les llevó al estrellato.

En los orígenes

De aquel Pearls of Passion primero se pueden rescatar piezas como Soul Deep, So far away,  Neverending love y, por supuesto, la primera versión que lanzaron de It must have been love (Christmas for the broken-hearted).

Ese ha sido su tema más universal, que todo recordamos por su aparición en esa película que, pasen los años que pasen, sigue siendo la más vista en sobremesas por aquello de ser el cuento moderno de la cenicienta.

Sí, hablamos de Pretty Woman (1990), por supuesto.

En aquel disco primigenio no aparecía este single en concreto.

Tiene su explicación: en 1987 EMI (la discográfica) plantea a Per y Marie grabar un sencillo para la navidad, que se lanzaría en Alemania.

Lo hacen, arrasan allí, pero especialmente en su propio país, Suecia, y en ediciones posteriores del Pearls of Passion, se añadiría.

Como comentaba, la coletilla “sucesores de ABBA” les ha perseguido durante toda su carrera.

Pero, a su manera, Roxette han sido tanto o más grandes que Benny Andersson, Anni-Frid «Frida» Lyngstad, Björn Ulvaeus y Agnetha Fältskog.

Sí, tal vez exagere un poco.

75 millones de discos vendidos

En total, Roxette ha despachado más de 75 millones de copias de sus trabajos, con un éxito destacado en Estados Unidos (en su primera época), pero también en países europeos como Alemania o los territorios latinos, a este lado y el otro del Atlántico, que siempre aparecían en sus giras mundiales.

Una buena muestra de lo que ha representado el grupo de rubiales se encuentra en que fueron la primera banda de habla no inglesa en grabar un desconectado para la MTV, aunque cantaran en la lengua de Shakespeare. También consiguieron colocar cuatro sencillos en el número uno del Billboard estadounidense (The Look, Listen to your heart, Joyride e It must have been love).

La primera etapa del dúo fue, musicalmente hablando, colosal. Basta con escuchar un disco como Joyride que, ciertamente, tiene casi de todo. Y casi todo bueno.

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Cara b de Spending my time

La canción que tenemos entre manos, se lanza como cara b de uno de los temas más recordados de ese álbum precisamente, Spending my time, que sigue sonando en las radiofórmulas, el cuarto sencillo del trabajo y que años más tarde (en 1996) destrozarían al cantar en español como Un día sin ti… es una eternidad…

Si bien, donde descubriríamos esta canción muchos aficionados a la música que Roxette hacía por entonces -en mi caso no tanto tras el recopilatorio que denominaron Don’t bore us, get to the chorus, su primer digipack, allá por 1996-, fue en su disco Rarities (rarezas, en español). Lo publicaron el 17 de febrero de 1995 de manera exclusiva para el mercado japonés e Iberoamérica, coincidiendo con la gira del disco Crash! Boom! Bang! Para algunos ese fue el mejor disco, aunque aquí también me permitirán discrepar. Si bien, este Rarities llegó “de estraperlo” a Europa.

En él podían escucharse algunos de los temas que llevaron a la citada sesión unplugged en la MTV (Joyride, The Look o Dangerous), y ya se dejaron ver algunas de las querencias hacia las mezclas que llenarían los años posteriores (con bastante menor éxito), como ocurrió con la versión que incorporaron de Spending my time.

El tema que deja claro quién es la voz y quién el cerebro de Roxette

The Sweet Hello, arranca con un solo de piano, en lo que también destacaba Per Gessle, y continúa con una percusión en algunos momentos demasiado manifiesta, que da paso a la espectacular voz de Marie Frediksson. Aquí en todo su esplendor. Estamos hablando de una mujer que no se ha dejado vencer por la enfermedad (un cáncer en el cerebro) y que sigue dando una lección al mundo. Espero que por mucho tiempo.

En los coros Per Gessle y los violines y la guitarra complementan una canción de enorme fuerza. Algo que vio en su momento Thomas Anders, uno de los dos componentes de Modern Talking, que en su primer disco en solitario, Whispers, en 1991 la hizo suya para uno de sus sencillos, por ciento con gran éxito en las listas alemanas. Lo mismo haría más tarde la recordada Laura Branigan (ya sabes, la de Gloria, Self Control y aquella que en español decía algo así como “Si tu eres mi hombre…”). Ella, en el año 1995. Era aquel estilo de mediados de los 80 que se alargó durante años, y que tanto podía pegar a Modern Talking como a esta chica… a las pruebas me remito.

Retazos de múltiples éxitos

Rarities tiene de rareza que está compuesto de retazos, pero los retazos habían dado muy buenos resultados a Roxette, que ya en 1992 lanzó un Tourism, que también conquistó las listas de éxitos. De Rarities se dice que llegó a vender más de un millón de discos. Aunque pudieron ser más.

Junto a este tema otros como One is such a lonely number eran caras b de algunos de los éxitos de la banda sueca.

Años más tarde harían un ¿remake? De esta canción denominado “Bassflow”… con guitarra y batería pronunciadas y que volvía a demostrar la fuerza del tema. Por eso está aquí. No es que sea defensor de las experimentaciones rítmicas de algunas etapas de Roxette, pero esto puede tener un pase. Corría el año 2012, y se publicó en dos versiones, una más ajustadita para la radio (3:48) y otra un minuto más larga para quien dispusiera de ese minuto ¿de gloria?

 

ROXETTE - SAD GOODBYE

Grupo: Roxette

Música: Per Gessle

Letra: Per Gessle

Producción: Clarence Öfwerman

Lanzamiento: 21 de noviembre de 1991

Grabación: julio de 1990, en los estudios EMI, Estocolmo

Duración: 4:39 ó 4:46

Género: pop-rock

Discográfica: EMI

Posición en el disco: En Rarities, pista 7. En la cara B del cuarto sencillo de Joyride. Spending my time aparecía en la pista 5 del mismo.

Escuchar

Vídeo (no oficial)

Vídeo (2012) Bassflow version

Letra

Partitura básica

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