El trabajo de Bono y sus muchachos no defrauda

Songs of experience es el nuevo disco de U2. No, no defraudará. Ni a sus millones de seguidores, ávidos de más canciones de una de las formaciones que más público fiel arrastra en todo el mundo, ni a sus críticos y detractores, que ven en los cuatro de Irlanda el payaso de sus bofetadas desde hace ya muchos años.

Es cierto que podríamos decir aquello de que el grupo la caricatura de lo que fue, sí, aunque este disco tiene un lado positivo: recupera esencias tal vez demasiado tiempo perdidas.

Por suerte para ellos, siguen siendo un gigante paquete pirotécnico que al menor movimiento explota, pero tal vez tengan algo de razón quienes dicen que su mejor momento ya pasó.

Ahora bien, pocos conciertos pueden verse siquiera parecidos a los de esta gente. Doy fe, porque estuve en San Sebastián viéndolos en 2005, cuatro años más tarde en Barcelona y de nuevo en la ciudad condal en 2015.

La estela de REM

Estoy de acuerdo con aquellas crónicas que les comparan con REM. Tienen muchos puntos en común con los de Athens. Tal vez vaya siendo hora de colgar las botas, dejar la muletilla o bajar del atril. O al menos tomarse un respiro.

Este disco podía haber sido mucho más, aunque lo cierto es que no es lo peor que han hecho. Pero, vayamos al lío…

Mi historia con U2 no surge en la niñez, ni siquiera de adolescencia. De hecho crecí rechazando que un grupo así me pudiera gustar porque allá por 1989 cayó en mis manos aquella casete que corrió como la pólvora en España con temas de la contramovida madrileña que supuso el Rap’in Madrid, con temas tan relevantes como Hey pijo, Jungle Kings o Kalandrakas… Todos tenemos un pasado.

Pero llegó la adolescencia, esa época en la que aparte de ser una esponja, experimentas música por todos los poros (o eso deberías hacer, muchacho).

¿Qué cómo se llamaba aquella red social que triunfó entre los jóvenes hace unos años y reventó casi a los primeros coletazos? Te lo recuerdo: Tuenti. Antes había otra que se llamaba intercambio de cintas o CDs. Mejor.

Pista a pista, back to the nineties

Ha pasado el tiempo y aquellos años de ebullición, con la música de Paul Hewson (que así se llama Bono) y sus muchachos, para mí fueron como para un seriéfilo que ahora tanto abundan y que ve todas las temporadas de Juego de Tronos de una sola vez. Pista a pista, escuchabas Bad, Sunday Bloody Sunday, New Year’s Day, October, The Unforgettable Fire, Pride, All I want is you, Please (con gallo incluido)… un no parar. Como anécdota, contaré que en aquellos años universitarios de la prehistoria, me monté una camiseta con la letra de One, y una fotografía que saqué de no se qué revista del momento.

Ese tema era (y es), por otra parte, mi canción favorita y, aunque no se veía un pimiento, me pasé una primavera entera con la camiseta gris puesta de día, y en la lavadora y el tendedero por la noche. Era otra época, para mí y por supuesto para los universales irlandeses. Ambos la recordamos con cariño.

Llegarían años de menor creatividad, o de una visión ya más orientada al espectáculo dado el supuesto retroceso de la industria discográfica, esa que no se supo adaptar al momento. De ahí salieron otros clásicos como Stuck in a moment you can’t get out of, Beatiful Day, Vertigo o Sometimes you can’t make it on your own.

Menor gramaje

Luego vendrían No line on the horizon (2009) y Songs of Innocence (2014), con cositas recuperables, pero menor gramaje. Menos talla.

U2_Barcelona_2015

Pero, hablemos de Songs of experience. Cogemos el disco y en la portada aparece una imagen de Anton Corbijn –otro clásico en las producciones de U2, fieles a casi todo-, y muestra a Eli, hijo de Bono (por si alguien tiene alguna duda) y a Sian (hija de The Edge, tampoco cabe aquí teoría de la conspiración alguna), cogidos de la mano. Quizás representando una vuelta de tuerca en esta experiencia vital que tratan de relatar los irlandeses, como hicieran en uno de sus temas colosales y que sirvió de homenaje al padre de Hewson, Bob, fallecido un tiempo antes de que lanzaran How to dismantle an atomic bomb. Hablamos de Sometimes you can’t make it on your own.

Catorce discos en cartera

El decimocuarto trabajo de los irlandeses ve la luz con la intención de dar continuidad a aquello que supusiera el anterior disco, Songs of Innocence, lanzado hace tres años y que ha tenido un rédito económico importante para ellos, obviamente por las giras que se derivaron de su emisión, que como añadidura tuvo otra para celebrar los 30 años de quizás su álbum más emblemático (aunque para un servidor no sea el mejor), The Joshua Tree.

Un trabajo con pinceladas en la producción de algunos de los clásicos que han acompañado a la banda, como Steve Lillywhite (se deja notar, como de costumbre), pero también de Ryan Tedder (cantante de One Republic y parte clave del 21 de Adele), Jacknife Lee (quien ha trabajado con  REM, The Killers, Robbie Williams, Snow Patrol o Taylor Swift, entre otros) o Andy Barlow (guía en la producción de algunos de los mejores trabajos de Placebo o Damien Rice), entre otros.

En esta ocasión, nada de artificios ni medias verdades. O tal vez haya habido alguna. Canciones desde la experiencia, como reza el título. La verdad es que el disco de U2 se publicó en tiempo y forma. El día 1 de diciembre de 2017 llegaba a plataformas online y a las pocas tiendas que todavía se atreven a mantener vitrinas con CDs o vinilos. Tal y como estaba previsto. Nada de septiembre como algún confidencial apuntó, por aquello de tirarse a la piscina. Tampoco en 2015, ni en 2016, y de milagro ve la luz en 2017.

Demasiado tiempo libre, demasiada red social

Demasiado fenómeno fan a veces, demasiada red social. Hay mucha mercadotecnia en torno a U2, un grupo del que dicen que no engancha a los jóvenes, aunque a los jóvenes se les enseña a probar el vino para disfrutar la enología. Igual debería ocurrir con la música, que conlleva educación.

Tras el fiasco que supuso el lanzamiento del anterior disco a través del iTunes (500 millones de eusuarios lo recibieron), lo que sirvió de pasto para los detractores, en esta ocasión la banda ha hecho un guiño a Facebook, que sigue siendo la red social a la que 1.830 millones de personas acceden habitualmente. Pero las crónicas hablan de algo desfasado. Discrepo. El caso es dar leña al mono.

Yo lamento otros hechos, como ese sonido del disco que, a mí personalmente me resulta como un pan sin sal. Le falta un hervor. Los ingenieros encargados no han estado especialmente inspirados en el giro de la ruleta, porque la producción era salvable pero, obviamente, el trasfondo sólo lo conocen ellos. Al menos los de las mesas de mezclas.

El Brexit en mente

Escuchaba en estos días en más de una crónica de radio y televisión que el disco, sus letras (la partitura es otra historia) las rehicieron en un ataque de creatividad derivado del fiasco del Brexit y la victoria de Trump en las elecciones de noviembre de 2016. No hay como mirar todos juntos la Wikipedia y rezar sus plegarias. Hay más cosas en este disco que crítica social. Que también está, obviamente

Como en todo gran lanzamiento, se dan unas etapas. Y el 6 de septiembre (qué día más bueno), U2 daba a conocer el primer single del álbum, You’re the Best Thing About Me muy al estilo de los singles de los últimos discos. Un tema resultón, y a correr…

Lo demás, es historia… O al menos música y literatura.

 Love is all we have left

Como si de una intro se tratara, el disco arranca con esta pieza, que llega a recurrir al autotune, como si el líder de U2 se viera atrapado por el espíritu Cher en Believe (me permito la licencia de traer aquí a aquella señora que cantara con otro Bono, Sonny Bono el siempre cautivador I got you, babe). Un tema que, a cada escucha, va enganchando un poco más… como esos siete billones de las estrellas que hay en el cielo y de las que habla. No son tiempos para estar vivo, grita el cantante de U2 en este ecléctico arranque de la nueva propuesta. Postureo del bueno, aunque, a mi juicio, es un error abrir el disco con esta canción.

Lights of home

A medio sonido, con guitarras de fondo. Esta canción sí arranca con los bríos de otros tiempos –quizás pegándose a esos años de No line in the horizon (de aquello ya han pasado casi nueve años)-, con coros de los compañeros y una tocata de piano que promete.

Guitarra rasgada, con el sello de The Edge y mucho coro y, como digo, la batería a medio gas. Se escucha perdida entre la niebla. Como si se tratara de que sólo se escuchara la voz de Bono. Las luces del hogar, ay, cómo se echan de menos cuando no se está en él.

El tramo final del tema gana fuerza con más coros (algo que U2 había dejado de explotar en anteriores trabajos), y resulta especialmente atractivo para una escucha que espolvorea el guitarreo del calvete de la banda, siempre al pie del cañón.

Este disco tiene algo en clave, porque solo subiendo regleta como digo, sería otra cosa. Como diría un amigo, me faltan datos, prefiero no opinar.

En este tema colaboran Haim, y el riff de guitarra se basa en su tema My song 5.

You’re the best thing about me

Que hubo épocas pasadas con más brío de U2 se demuestra mirando el volumen de visionado de este single, que se publicó en septiembre de 2017, en Youtube.

Ni 7 millones de reproducciones, dos meses después. El primer extracto de Song of experience suena bien, y aunque nació con el objetivo de ser una especie de copia del sonido Motown (o eso dijeron ellos), finalmente acude a esa fórmula del “recorrido musical” que tanto gusta a los irlandeses con el bajo a todo trapo de Adam Clayton sobrepasado por la guitarra rebelde de The Edge. Panderetas.

Con esa guitarra que parece estar siguiendo una carrera de polo, para dar paso a la siempre reconocible voz de Bono. De nuevo aquí, se echa de menos –claramente- más sonido en esta pista, que en mitad del recorrido incluye el siempre clásico vibrar de cuerdas de un The Edge que, claramente, ha demostrado estar algo más inspirado que en anteriores trabajos de la banda que coronó allá por la segunda mitad de los 80.

Un tema para la radiofórmula que vuelve a tirar de algún coro y que sí tiene una buena producción, pero que dista mucho de los grandes clásicos que ha aportado para la posteridad una banda que va camino de vender 200 millones de discos y que, hoy por hoy, tiene el foco puesto en su producción concertística a lo largo de Occidente. No se descarta, por cierto, concierto para el próximo año, esta vez esperemos que sí, en Madrid.

El video musical oficial de la canción fue dirigido por Jonas Åkerlund y se estrenó el 27 de septiembre de 2017. Fue filmado a principios de ese mes, mientras U2 visitaba Nueva York. Algo por otra parte, nada extraño.

 Get out of your own way

Otro de los temas extraídos y quizá una de las propuestas musicales más atractivas de Songs of experience. Como si del Zooropa partiera, Bono aplica su tono más descarado para rimar frases al inicio de la canción, que sí va ganando enteros conforme avanza la melodía. Sobresaliente la batería de Larry Mullen Jr., que se destapa con uno de esos tonos inconfundibles que nos llevaron hasta el 1991 con Atchung baby. Un tema aceptable, pensado para esas pistas de baile en que se convierten sus macroconcierto, aunque nuevamente con la parte del sonido a mejorar.

Esta canción incorpora un outro del conocido rapero Kendrick Lamar, que arrasa en listas de éxitos, y con el que los irlandeses han colaborado en el disco XXX. Una colaboración incluida en Damn. En esta ocasión, el “predicador” a la par que rapero Lamar recurre a la Biblia y las bienaventuranzas, concretamente Mateo 5:3-11, para poner cierre a esta locución. Casi nada.

American Soul

Arranca con un “benditos sean los matones”, engarzada con la anterior pista, que suena a escena americana de los 90, con cierto atasco compositivo. La promesa se queda a medias, porque el tema, que por otra parte elige un título muy para atraer a las masas, ofrece altibajos que culminan, eso sí, en un corte que se hace algo largo por ese soportar de montaje voz sobre música que propone. Pretende ser una oda al rock and roll. Un estribillo potente, que se repite, y poco más. El tramo final, probablemente, lo más sobresaliente del sencillo.

Experimentación, pero experimentación pensada para el espectáculo sobre el escenario.

Summer of love

Maraca en mano, bajo de fondo, arranca este tema que habla de esos amores de verano (que dirían los Amaral) y ofrece la versión amable del disco y que recuerda en ciertas fases a aquella canción… Stolen dance de Milky Chance. Ahora bien, en puridad, la canción se deja escuchar y hasta resulta atractiva. Quizás sobre ese parón en mitad del tema que intenta ofrecer la habitual proclama de Bono. Un Bono que piensa en la costa Oeste…

Musicalmente, quizás una de las piezas más destacadas del disco. Aquí la producción responde al 100 por cien. Una canción atractiva, que también puede recordar en algunas fases al Ayo technology, de Milow, otro pelotazo comercial de no hace tanto.

Red Flag Day

Buen tema que se apoya en la maestría a la guitarra de The Edge y el buen hacer de las cuerdas vocales de Bono. Suena potente, aunque quizás debería haber aparecido antes en el disco -para gustos colores.- Con reminiscencias de la época Boy (de aquello han pasado tres décadas y media, y ahí los tienes). La letra de esta canción tiene su miga, como todo lo que tiene enfoque político para Bono, que curiosamente no ha sido últimamente tan cuidadoso con esos papeles que siempre están aquí, allá, acullá. Los renuncios pillan también a los predicadores.

Un tema, sinceramente, para recordar por el enfoque que ofrece. Me refiero, obviamente, a lo musical. Una de las canciones más atractivas del nuevo disco de los irlandeses que, por algo, recuerda a cuando empezó todo, el prolegómeno de sus tiempos más gloriosos.

The Showman (Little More Better)

Ese little more better que nos persigue a todos en el día a día (en el trabajo, en casa, al recorrer la calle…) se plasma bien en esta resultona canción que sorprende por la instrumentación, de encaje peculiar en algún momento, pero que lleva por sus más de tres minutos al escuchante por un pasaje que tal vez sea una purga de vanidad del propio Bono. No es lo mejor del nuevo trabajo de U2.

The Little Things that give you away

Una balada que sorprende y que lleva otra de las marcas de la casa, esa especie de cardado de guitarra que ofrece The Edge para disfrute de sus millones de seguidores a lo largo de los casi cinco minutos de que consta The Little Things that give you away. La pretensión épica es patente en el tema, que atraviesa el terreno vital del compositor, y que reseña esa muerte de la inocencia, como salto impoluto hacia la experiencia. Siguiendo ese hilo argumental que decía que este disco y el anterior tenían, relacionado con la excelsa obra de Walt Whitman. Lo diré otra vez: casi nada.

Landlady

Una de esas canciones llena álbumes y en cierto modo experimental, pero sin mucha más historia detrás. No es precisamente la canción más sobresaliente del álbum. A destacar la batería que sí teje con maestría Larry Mullen Jr. Pero, como digo, nada reseñable en el frente.

The Blackout

Single al estilo del Vertigo o Get on your boots, resultones, pero sin opciones de competir entre la canción del año. Ahora bien, tiene mérito estar siempre en la pomada. Y aquí sí tiene mucho que ver el cuidado en el material. Productores que cuestan mucha pasta en el modo consejero/consultor.

Su vídeo se grabó en Amsterdam, dentro de la Gira de aniversario de The Joshua Tree en 2017.

La canción muestra ese empeño permanente de Bono por cambiar el mundo, aunque destaca la proclama que propone que tal vez sea mejor que cada uno puede cambiar el suyo.

Love is bigger than anything is his way

Balada a la antigua usanza y con un Bono empeñado en proyectar su voz y la fuerza de la canción hasta el espacio interestelar. Arropada por dobles coros, se trata de una de las composiciones más apabullantes del disco, sin duda una de sus mejores aportaciones, en medio de un mar en calma.

Nuevamente los hijos (de los artistas que componen el grupo) están presentes en el mensaje. En clave intergeneracional.

13 (There is a light)

Este tema enlaza con una de las canciones más relevantes de Songs of innocence (2014), que era Song for someone. La idoneidad de mezclar ambos conceptos, nuevas músicas y un estribillo que hace tres años sí se demostró que funcionó ha sido una gran idea. Aunque pueda existir alguna duda, merece la pena reescuchar a Bono esparciendo doctrina, con esa canción para alguien revisada.

Aparece casi a modo de extra en el álbum.

Ordinary Love – extraordinary mix

Versión de aquella canción dedicada en 2013 a Nelson Mandela. Se volverá a hablar, porque este mix extraordinario, el barniz que se aporta a esta canción, da como resultado una canción cuasimejorada con respecto a la conocida hace cuatro años, para la película biopic Long walk to freedom (Largo camino hacia la libertad). Estos tíos no paran.

El tema original estuvo nominado a los Oscar y obtuvo el premio a la mejor canción original en los Globos de Oro, en 2014.

Book of your heart

Esas guitarras intrigantes –y entregantes- que dictaminan el devenir de las canciones de U2 es bastante evidente en esta canción de altos vuelos que adolece del mismo problema ya referido en muchas de las restantes canciones. No suena como debería en una buena parte del minutado. Sí en su último cuarto, que es cuando The Edge y Bono demuestran por qué tienen tantos galones al frente de la banda. Un final apoteósico, aunque podría haber sido mucho más. La fórmula podría funcionar muy bien, y no lo hace.

Lights of home – St Peter’s String Version

Instrumentos de cuerda para dar mayor tensión a un tema que viene a dar una brisa, una capita de recuerdos en la línea de aquel temazo que U2 lanzó para tratar de aportar brío al Batman de Tim Burton, Batman forever. Aquel pelotazo en cuestión fue Hold me, Thrill me, Kiss me… lo que más se recuerda de aquella película. Para mí, no hay duda: tiene más fuerza que la inicial, el tema original. Otra vez, el maestro es superado por el alumno. Tal cual aparece aquí, un tema muy atractivo.

You’re the best thing about me (Kygo version)

Uno de los singles del disco, con la siempre reconocible y singular visión del jovencito Kygo, que se ha hecho un hueco como uno de los grandes productores-compositores de música de baile. Ya al nivel del francés David Guetta o el estadounidense Aoki.

También aquí es reconocido el toque del noruego, que a buen seguro reventará pistas con esta canción, como ha hecho con otras versiones y con temas propios como Firestone, que interpretó junto a Conrad Sewell.

Su toque es evidente. Ahora, como decía anteriormente, habrá a quien guste y a quien no. Como la vida misma. Si no te gusta, no te molestes… ni mires.

La primera vez que se escuchó en el Cloud 9 Festival, en marzo de 2017.

En resumen, bastante artificio, aunque con parajes por los que transitar. Si bien, que nadie espere tener en sus manos un Atchung Baby o un Joshua en potencia. Eso ya pasó, ya pasó…

U2

FICHA

Grupo: U2

Disco: Songs of Experience (Deluxe Edition)

Música: U2

Letra: U2

Productor: Steve Lillywhite, Ryan Tedder, Jacknife Lee, Jolyon Thomas y Andy Barlow.

Grabación: entre 2014 y 2017. Estudio móvil de la banda, mayor efervescencia durante la gira Innocence + Experience Tour.

Lanzamiento:  1 de diciembre de 2017, coincidiendo con el Día Mundial del Sida en una acción de apoyo a Product Red, una marca cofundada por Bono para combatir ese síndrome.

 Puesto más alto en listas: –

Discográfica: Interscope. Universal

PUNTUACIÓN: 7/10

 

Escuchar

Letras

Vídeo – You’re the best thing about me

Vídeo – The blackout

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Playlist

1.           «Love Is All We Have Left» 2:41

2.           «Lights of Home» 4:16

3.           «You’re the Best Thing About Me» 3:45

4.           «Get Out of Your Own Way» 3:58

5.           «American Soul»            4:21

6.           «Summer of Love» 3:24

7.           «Red Flag Day» 3:19

8.           «The Showman (Little More Better)» 3:23

9.         «The Little Things That Give You Away» 4:55

10.         «Landlady» 4:01

11.         «The Blackout» 4:45

12.         «Love Is Bigger Than Anything in Its Way» 4:00

13.         «13 (There Is a Light)»   4:19

14.         «Ordinary Love» (Extraordinary Mix) 3:47

15.         «Book of Your Heart» 3:55

16.         «Lights of Home» (St Peter’s String Version) 4:33

17.     «You’re the Best Thing About Me» (U2 vs. Kygo) 4:16

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